Cusco: Un embrujo milenario y símbolo

 

 

Por José Luis Castillejos Ambrocio

 

Ciudad Imperial del CuscoCusco, Perú (Notimex).- En esta Roma de América, una de las ciudades vivientes más antiguas del continente, se presenta la superposición de dos mundos culturales: el inca y el español, que se abrazan con embrujo milenario y, sin embargo, se detestan mutuamente.

Y es aquí donde del Imperio Incaico vio erguirse sobre sus palacios y templos las obras simbólicas del conquistador español que reafirmaba así su voluntad de dominio.

Subyace, sin embargo, la antigua traza indígena de la ciudad de estrechos callejones y valores míticos, donde sobresale la figura del campesino que rasga una guitarra en la apacible noche, frente a un rústico balcón, que trae el recuerdo de una cultura que se resiste a morir.

Sus calles son museos vivientes donde anidan irrestrictos los siglos. Aquí los pretéritos se hacen actuales en los negros ojos de sus nativas, en sus hábitos y vestimentas y sobre todo porque en el Cusco se yuxtaponen los palacios incaicos y blasonadas casonas coloniales de enormes portadas y patios.

Es la ciudad de los barrocos y campanarios, de inenarrables contrastes, de luces y sombras y vespertinos crepúsculos que fuera gobernada por Manco Cápac, el personaje escapado de la leyenda que puso los cimientos del más grande imperio de la América india.

Y también fue aquí donde murió el incanato con la muerte de Túpac Amaru, en 1572, bajo la mirada del duro Virrey de Toledo y es en esta ciudad, distante a mil 170 kilómetros de Lima, donde nació la lucha independentista peruana con Manco Inca en 1536.

Fue en este mismo sitio donde fue aclamado Simón Bolívar después de la epopeya de Ayacucho que selló la independencia de la patria con la captura y capitulación del último virrey y de aquí, de estas calles empedradas, partió Gonzalo Pizarro con miles de indios para conquistar el país de la canela.

Los dos Cuscos, el antiguo y el menos antiguo, son de piedra, que reina en todas partes, con su hermosa oscuridad, bruñida como el terciopelo. Las mismas piedras que sirvieron a los guerreros del Inca, que sostuvieron el Templo de Oro del Sol y los palacios, se emplean ahora en conventos y monasterios.

Inenarrables historias en el CuscoLa mayor parte de las piedras, llanamente esculpidas, reflejan un gobierno paternalmente severo saturado de una rígida solemnidad y dicen más de la psicología antigua que muchas crónicas escritas.

¿Quién ganó en la batalla en el Cusco?. Sobre las ruinas del Palacio Sunturhuasi, en donde los atrapados españoles se defendieron desesperadamente contmra Manco II en 1536 y fueron salvados gracias a un milagro divino, hoy existe el Templo del Triunfo.

Es en el Templo del Triunfo donde se conserva la primera cruz de la conquista, existe un cuadro que representa una escena milagrosa de antaño (seis indígenas, vestido con estilo colonial, rezando cirio en mano) intentando convencer a los escépticos.

A medida que uno camina por las calles cusqueñas surge la pregunta sobre ¿Quién fue el vencedor?. Los indios penetran el Templo del Triunfo, más allá de una placa que recuerda el éxito español y los humilla, pero no prestan atención, ni se arrodillan delante de las imágenes, sólo ante un Dios imaginario que ellos conocen.

Ni la conquista española, ni los dos terremotos que casi la destruyen por completo (1650 y 1950) ni la profunda crisis económica que se abatió en 1840, ni el proceso de urbanización que hoy confronta, han bastado para cambiar su identidad.

Para el historiador Víctor Angles Vargas, el Cusco es ciudad única, distinta a cuantas existen en el mundo, tanto en el aspecto físico como en el social. Está esculpida en diorita, andesita, basalto y roca caliza.

Es la más antigüa ciudad viviente de América que subsiste sin solución de continuidad en el tiempo. Conserva en alto porcentaje sus peculiaridades étnicas y su lengua quechua, por lo que aquí palpita el pasado en plena vigencia.

En Febrero de 1960, el ex-presidente de México, Adolfo López Mateos, dijo “esta maravillosa ciudad, en cada calle, en cada piedra, habla con voz de los siglos”. Eduardo Galeano, por su parte, lo mismo que el cubano Raúl Castro Ruz, hermano de Fidel, expresaron su más profunda admiración por el Cusco.

No es para menos. Incluso Pablo Neruda se conmovió el 27 de octubre de 1943 hasta lo más profundo de su corazón al conocer que de aquí salieron los descubridores de su patria: Chile. Para el autor de “Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada”, este es el testimonio más preciado de su pasado.

En sus memorias de 1825, Daniel Florencio O’Leary dijo que la fortaleza del lado norte del Cusco es su Capitolio y el Templo del Sol su Coliseo. Manco Capac fue su Rómulo, Viracocha su Augusto; Pachacutec su Marco Aurelio, Huayna Capac su César, Huascar su Pompeyo y Tupac Amaru su Belisario.

Pero en todo esto, ni la arqueología ni la historia han logrado arrancar a la naturaleza, ni a los restos materiales o humanos del pasado, el secreto de los orígenes del Cusco. Este permanece, todavía, inexcrutablemente adherido a los dominios del mito y la leyenda.

El Cusco está en una de las hoyadas de la puna en los Andes del Sur del Perú, entre la Cordillera Occidental y Oriental, en un límite isotérmico, geográfico y etnográfico que decide su destino.

James Bryce, el famoso viajero y político inglés compara al Cusco con la imperial Delhi, Alejandría, Bagdad, Aquisgrán. Es uno de los muy pocos sitios donde las piedras están saturadas de historia.

La palma de la lisonja se la lleva el voluptuoso fraile Morua, quien en el arrebato de sus hipérboles sobre las riquezas del Cusco, sus hermosos jardines y piedras preciosas, exclamó que esta ciudad es la “yema y corazón de este reyno“.

En el Cusco, que significa “ombligo del mundo”, la tierra de los “hijos del sol”, los indios libran sus aflicciones, besan imaginariamente las gradas de los altares, golpean sus frentes con las manos y sus rezos, como gutural profecía, surge desde la profundidad de los Andes.

Así la ciudad es por razón de geografía, de la historia y de la supervivencia del mito, el centro vivo del paisaje.

joseluiscastillejos@gmail.com

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5 pensamientos en “Cusco: Un embrujo milenario y símbolo

  1. cusco es una hermosa ciudad no tengo palabras para describirlo la verdad diria tantas cosas que ps no alcansaria ni tiempo y nada mas que decir cusco es presiosa es la joya de PERU

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