Dormir muriendo

 
 
Anoche sentí morirme.
Temí morirme
más supe, sin embargo,
que frente a los golpes del destino
no podía lamentarme
ni encerrarme en la cólera y las lágrimas
y hallé en el laberinto de mi vida
una estrecha salida
un excelente destino
y decidí que tenía que ser
el propio capitán de mi alma.
 
 Con los poemas yo hilvano tus sueños,
mis sueños de bebernos a Dios cada mañana
y dormitar las tardes bajo un cocotero
aspirando tu alma femenina
y dejando que las gaviotas vuelen
en tu cielo, en tu universo.
 
 Soy prisionero de tu jaula
que encarcela mis sueños
y de la distancia que muerde mi deseo
de detener el tiempo
para hablarte de los días felices
que me diste y que probablemente
ya no tendré.
 
Y supuse que si te quedabas esa noche
no moriría
y si me abrazabas en la cama, menos,
pero la mañana fue testigo de que
no estabas allí, estaba muriendo.
 
 Me dolió no verte.
A veces me dueles tanto,
me duelen tus pesares,
tus desamores y tu tristeza
pero se que saldrás adelante
y así como sale el sol cada mañana
o el gorrión entra por mi ventana
resurgirás cuando menos lo espere.
 Eso espero.
 
Espero dormir…muriendo.
 
 joseluiscastillejos@gmail.com

Planeta Chiapas, nueva propuesta periodística

Planeta Chiapas no es una simple publicación. Es una revista con contenidos de calidad, que aparece desde este 8 de Noviembre del 2011 y que llevará a sus lectores a dar un paseo por la crónica, las entrevistas, los comentarios políticos, reseñas sociales, el mundo del espectáculo, bellas modelos, el turismo. Es un crisol donde convergen destacados comunicadores de Chiapas, México, el Estado tres veces mexicano: por la tierra, por la sangre y por su propia y soberana voluntad.

Dirigida por Francisco Gurguha, Planeta Chiapas es la “casa de todos” donde las diversas expresiones tendrán su espacio, con contenidos de fácil lectura,  confeccionado para gustos exigentes y lectores críticos.

Con 68 páginas pretende esta revista tocar tierra, encallar en el acervo privado, en los rincones inhóspitos y donde también otros conquistadores llegaron antes que los que conforman esta publicación, entre los que se incluye este cronista.

Y como dice en su editorial “total, el periodismo no se rige por competencias banales”. Aquí se funden gala y talento. Profundos textos y gráficas envidiables. Todo un océano de pluralidad en serie y en serio.

Pueden descargar aquí en PDF la versión digital. Que la disfruten.

Planeta Chiapas web

Una vez

Cañón del Sumidero, Chiapas

UNA VEZ

Si he de morir
que sea pegado a tu piel de seda,
a tus venas de agua y a tu cama de mar
sobre el verdor de tus campos
y el ocre de tu barro
y despedido con música de marimba.
Quiero que seas mía, te dije
Y me dejaste recorrer
la geografía de tu piel,
sólo gemiste a mi paso
y dejaste que cabalgara sobre ti
que viera el horizonte de tus ojos
y que me deleitara con las frutas
de tu cuerpo.
Yo quiero que seas mía en cuerpo,
corazón y alma y que sepas
que desde que desde
que te di el primer beso, me embrujaste
como gitana de esperanzas.
Al pie del acantilado te dije:
conozco la geografía de tu piel
de tu cuerpo, de tus labios
velaré tus sueños a la distancia
quiero besar tus manos, tus pies
tus ojos
tus orejas
tus rodillas
tu cuello
tus labios
y mecerme contigo
y me devuelvas la felicidad
montado en un arcoiris
y que amalguemos en el resplandor
de la luna de octubre
Y… me recriminó:
“Tú que eres un trovador nostálgico,
que escribes sobre el sentimiento
por qué no me ayudas a olvidar todo
y a superar tantas cosas.
Evoluciona el tiempo y entierra
para siempre el sufrimiento”.
Eso fue lo que me reclamó Chiapas,
el estado-mujer más mexicano que amo
y que en mi reciente visita
y me mostró a los niños pobres
pidiendo dinero para comer
y mujeres que iban con la tristeza a cuestas.
Y me dolió el dolor de los otros
el de la mujer echando tortillas
y ocultando el llanto con el humo del fogón
y pensé: Dios, si es que existes
déjame volar el sentimiento
y cabalgar en la pradera de la nostalgia
junto a esta mujer y, montados,
hacerle el amor al sentimiento
y llenarnos de pasión
para que cuando volvamos a la tierra
emerjamos como gorrión que bate sus alas
succionando la miel de las flores
y retornar en el ropaje de sus indígenas,
en el abrazo del abuelo,
en el grito bravío de los niños,
en un pumpo gritando gozoso
al ser agitado por el licor de piña y limón
para bebernos las circunstancias
la querencia y el cariño.
¡Ah Chiapas! voy a escribirte hasta
que te canses de mí
o hasta que me cobijes para siempre
para ser cerro, río caudaloso,
caballo desbocado
mar y circunstancia.
joseluiscastillejos@gmail.com

COSTA DE CHIAPAS/CRÓNICA

Autor: José Luis Castillejos Ambrocio

La Costa de Chiapas estaba hoy silente;  media triste. El alma de la montaña que acompaña las praderas,  las miles de hectáreas de potreros, los naranjales y los mangos parecían estar de duelo en un día de lluvia donde los pueblos, las parcelas y las personas estaban ausentes, en tanto las aves decidieron resguardarse de la llovizna que cayó de Arriaga a Tapachula.

La costa que se desplaza como una especie de costilla frente al litoral del pacífico mexicano tenía un cielo gris, leves lloviznas, algunas aves surcando el cielo, pero la zona estaba inmensamente solitaria. Cómo esperando un canto de alegría. Sigue leyendo